Bien Rico

Los Secretos De Las PATATAS SUPER CRISPY Revelados, Consúltalos Aquí

¿A quién no le gustan unas patatas bien crujientes? Yo creo que todos los que adoramos las patatas disfrutamos como niños de unas patatas bien crujientes por fuera y bien cremosas por dentro, pero lo cierto, es que no siempre logramos que queden en ese punto y eso se debe a que en cierta medida, desconocemos los trucos para lograrlo. Pero no te preocupes, hoy te los muestro aquí todos, para que logres que tus patatas queden en su punto perfecto sin grandes complicaciones. Que las disfrutes.

ESCOGE CON CUIDADO LA CLASE DE PATATA

Aunque parezca una tontería o algo poco importante, el tipo de patata que usemos es clave a la hora de conseguir que las patatas queden bien crujientes. Cierto es que cuando vamos a comprarlas, en muchas tiendas no suelen especificar la variedad de patata pero no dudes en preguntar para así escoger la patatas más adecuada y así no perder tiempo y dinero.

Las variedades recomendadas para freír son: Spunta, agria, Monalisa, Bintje, Nagore, Caesar o Baraka. 

Pero como ya te dije antes, a veces, en el comercio donde las adquirimos no viene especificada la clase, y puede ocurrir que el dependiente de la misma desconozca la clase de patatas que vende (sí, esto suele ocurrir). Es ese caso, lo mejor que puedes hacer es decantarte por patatas nuevas ya que tienen menor contenido en almidón que las patatas más viejas y eso ayudará a que queden más crujientes. Lo que sí es importante que tengas en cuenta es que tienes que huir de las patatas que son rojas por fuera, éstas son específicas para cocer, tienen alto contenido en almidón y son bastante dulces y unas patatas fritas dulces no están tan buenas como unas específicas para ello. Además, será extremadamente difícil, si no imposible, que queden bien crujientes, así que descártalas siempre.

ELIMINA EL EXCESO DE ALMIDÓN

Aunque hayamos comprado patatas con poco almidón, como son las variedades que te he comentado antes o las patatas nuevas, lo cierto es que todavía tienen suficiente como para hacer que nuestras patatas queden blandas en lugar de crujientes. El proceso para eliminar el almidón que queda es bien sencilla así que tampoco te preocupes porque lo solucionaremos de la siguiente manera.

Pela las patatas, si quieres hacerlo, también puedes usar este truco con patatas con piel. Pica las patatas de tamaño similar, en bastones, cuadraditos o rodajas.  Pon las patatas en un bol, añade agua hasta crubrirlas. Añade una cucharada de vinagre blanco o de manzana y deja que repose durante 10 minutos aproximadamente. Luego retira el agua, no te preocupes, el vinagre no les dará sabor.

Existe otra manera más sencilla todavía de retirar el almidón de las patatas. Coloca las patatas en un bol, cubre con agua y remueve bien. Verás que poco a poco el agua se va ensuciando. Retira el agua sucia, echa agua nueva y vuelve a remover. Cuando esté sucia el agua, retírala de nuevo y pon agua limpia otra vez. Repite el procedimiento hasta que el agua no se enturbie, y listo.

ELIMINA EL EXCESO DE HUMEDAD

Una vez que ya has eliminado todo el almidón presente en las patatas, colócalas sobre un colador para retirar el agua por completo. Luego ponlas en un plato yu sécalas un poco con papel de cocina, pero no de una en una, simplemente colocando el papel encima y presionando.

FRÍELAS U HORNÉALAS ASÍ

Pon abundante aceite a calentar en una sartén o en una olla. Yo prefiero hacerlo en una olla pequeña, así desperdicio menos aceite y consigo que mis patatas queden bien cubiertas y rodeadas de aceite por todos los lados. 

Espera a que el aceite se caliente pero sin llegar a humear y echa las patatas. No eches demasiadas o el aceite se enfriará y las patatas no se freirán bien. Deja que se cocinen a fuego fuerte hasta el final. Veréis que algunas patatas empiezan a hincharse, no os preocupéis, eso significa que están suflando y eso es una buena señal, significa que nuestras patatas quedarán bien crujientes.

Pero también podemos hacer nuestras patatas en el horno. Para ello, forraremos la bandeja del horno con papel especial para hornear y colocamos las patatas bien secas encima. Procura que no queden unas montadas encima de otras porque si no nos quedarán unas crujientes y otras blandas. Precalienta el horno a 200ºC durante 10 minutos aproximadamente. Introduce las patatas y deja que se cocinen durante 30 minutos. Cuando lleven 15 minutos en el horno, sácalas y remueve para que se cocinen de manera uniforme.

Ten en cuenta que no todos los hornos cocinan por igual y que los tiempos pueden variar de un horno a otro así que comprueba que estén bien hechas o que no se hagan antes de tiempo.

QUÉ HACER CUANDO LAS PATATAS ESTÁN LISTAS ¿Y LA SAL?

Si habéis decidido freír las patatas, sácalas del aceite con una espumadera para retirar tabta aceite comos ea posible y ponlas en un escurridor de metal. También puedes ponerlas sobre papel de cocina absorbente pero en ese caso, no dejes que reposen ahí, colócalas sobre el papel durante menos de 1 minuto y cámbialas a una fuente. El papel puede hacer que se ablanden y que todo el proceso que hemos hecho sea inútil.

También es importante que echemos la sal una vez que ya las hemos cocinado porque ésta hace que la humedad se quede en las patatas y por lo tanto, quedarán blandas. Añade sal al gusto cuando las saques del aceite o cuando las saques del horno y listo. Mira lo crujientes que quedan.

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